LA CASA DE LOS RELOJES SILVINA OCAMPO PDF

Me pregunta qu hice en los ltimos das de mis vacaciones? Le escribo mientras ronca Joaquina. Es la hora de la siesta y usted sabe que a esa hora y a la noche, joaquina, porque tiene carne crecida en la nariz, ronca ms que de costumbre. Es una lstima porque no deja dormir a nadie. Le escribo en el cuadernito de deberes porque el papel de carta que consegu del Pituco no tiene lneas y la letra se me va para todos lados.

Author:Todal Zulkishakar
Country:Senegal
Language:English (Spanish)
Genre:Politics
Published (Last):28 February 2017
Pages:478
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Me pregunta qu hice en los ltimos das de mis vacaciones? Le escribo mientras ronca Joaquina. Es la hora de la siesta y usted sabe que a esa hora y a la noche, Joaquina, porque tiene carne crecida en la nariz ronca ms que de costumbre. Es una lstima porque no deja dormir a nadie. Le escribo en el cuadernito de deberes porque el papel de carta que consegu del Pituco no tiene lneas y la letra se me va para todos lados.

Sabr que la perrita Julia duerme ahora debajo de mi cama, llora cuando entra luz de luna por la ventana, pero a m no me importa porque ni el ronquido de Joaquina me despierta.

Fuimos a pasear a la laguna La Salada. Es muy lindo baarse. Y me hund hasta las rodillas en el barro. Junt hierbas para el herbario y tambin, en los rboles que quedaban bastante apartados del lugar, huevos para mi coleccin, de torcaza, de hurraca y de perdiz. Las perdices no ponen huevos en los rboles sino en el suelo, pobrecitas. Me divert mucho en la laguna Salada, hicimos fortalezas de barro; pero ms me divert anoche en la fiesta que dio Ana Mara Sausa, para el bautismo de Rusito.

Todo el patio estaba decorado con linternas de papel y serpentinas. Pusieron cuatro mesas, que improvisaron con tablas y caballetes, con comidas y bebidas de toda clase, que era de chuparse los dedos. No hicieron chocolate por la huelga de leche y porque mi padre se vuelve loco al verlo y le hace mal al hgado.

Estanislao Romagn abandon aquel da la tropilla de relojes que tiene a su cargo para ver cmo preparaban la fiesta y para ayudar un poquito l, que ni en domingos ni en das de fiesta deja de trabajar.

Yo lo quera mucho a Estanislao Romagn. Usted recuerda aquel relojero jorobado que le compuso a usted el reloj? Aquel que en los altos de esta casa viva en esa casilla que yo llamaba La Casa de los Relojes, que l mismo construy y que parece de perro?

Aquel que se especializaba en despertadores? Quin sabe si no lo ha olvidado! Me cuesta creerlo! Relojes y jorobas no se olvidan as no ms. Pues se es Estanislao Romagn. En lminas me mostraba un reloj de sol que disparaba un can automticamente al medioda, otro que no era de sol cuya parte exterior representaba una fuente, otro, el reloj de Estrasburgo, con escalera, con carros y caballos, figuras de mujeres con tnicas, y hombrecitos raros. Usted no me creer, pero era tan agradable or las campanillas diferentes de todos los despertadores en cualquier momento y los relojes que daban las horas mil veces al da.

Mi padre no pensaba lo mismo. Para la fiesta, Estanislao desenterr un traje que tena guardado en un pequeo bal, entre dos ponchos, una frazada y tres pares de zapatos que no eran de l.

El traje estaba arrugado, pero Estanislao, despus de lavarse la cara y de peinarse el pelo, que tiene muy lustroso, negro y que le llega casi hasta las cejas, como un gorro cataln, qued bastante elegante. Sentado, con la nuca apoyada sobre un almohadn, se le vera bien. Tiene buena presencia, mejor que la de muchos invitados coment mi madre. Dejme tocarte la espaldita le deca Joaquina, corrindolo por la casa.

Y a m quin me trae suerte? Sos un suertudo le contestaba Joaquina, tens la suerte encima. Pero a m me parece que era una injusticia decirle eso. A usted no, seorita? La fiesta fue divina. Y el que diga que no, es un mentiroso. Pirucha bail el Rock and Roll y Rosita bailes espaoles, que aunque es rubia lo hace con gracia.

Comimos sndwiches de tres pisos pero un poquito secos, merengues rosados, con gusto a perfume, de esos chiquititos, y torta y alfajores. Las bebidas eran riqusimas. Pituco las mezclaba, las bata, las serva como un verdadero mozo de restaurante. A m me daba todo el mundo un poquito de ac, un poquito de all y as llegu a juntar y a beber el contenido de tres copas, por lo menos. Iriberto me pregunt: Che, pibe, qu edad tens? Nueve aos. Bebiste algo?

Ni un trago le contest, porque me dio vergenza. Entonces tom esta copa. Y me hizo beber un licor que me quem la garganta hasta la campanilla. Se ri y me dijo: As sers un hombre. Esas cosas no se hacen con un chico, no le parece, seorita?

La gente estaba muy alegre. Mi madre que habla poco charlaba como una seora cualquiera y Joaquina, que es tmida, bail sola cantando una cancin mejicana que no saba de memoria.

Yo, que soy tan hurao, convers hasta con el viejito malo que siempre me manda al diablo. Era tarde ya cuando baj de su casilla por fin vestido y peinado Estanislao Romagn que se disculp de llevar un traje arrugado. Lo aplaudieron y le dieron de beber. Le hicieron mil atenciones: le ofrecieron los mejores sndwiches, los mejores alfajores, las ms ricas bebidas. Una muchacha, la ms bonita, creo, de la fiesta, arranc una flor de una enredadera y se la puso en el ojal. Puedo decir que era el rey de la fiesta y que se fue alegrando con cada copa que tomaba.

Las seoras le mostraban el reloj pulsera descompuesto o roto, que llevaban casi todas en la mueca. El los examinaba sonriente, prometiendo que los iba a componer sin cobrar nada. Se disculp de nuevo de tener un traje tan arrugado y riendo dijo que era porque no acostumbraba ir a las fiestas. Entonces Gervasio Palmo, que tiene una tintorera a la vuelta de casa, se le acerc y le dijo: Vamos a planchrselo ahora mismo en mi tintorera. A qu sirven las tintoreras si no es para planchar los trajes de los amigos?

Todos acogieron la idea con entusiasmo, hasta el mismo Estanislao, que es tan moderado, grit de alegra y dio unos pasitos al comps de la msica de un aparato de radio que estaba colocado en el centro del patio. As iniciaron la peregrinacin a la tintorera. Mi madre, apenada porque le haban roto el adorno ms bonito de la casa y ensuciado una carpeta de macram, me retuvo del brazo: No vayas, querido. Ayudame a arreglar los desperfectos. Como si me hubiera hablado el gato aunque usted no lo crea , sal corriendo detrs de Estanislao, de Gervasio y del resto de la comitiva.

Despus de la casilla de los relojes de Estanislao Romagn, la casa del barrio que ms me gusta es esa tintorera La Mancha. En su interior hay hormas de sombreros, planchas enormes, aparatos de donde sale vapor, frascos gigantescos y una pecera, en el escaparate, con peces colorados. El socio de Gervasio Palmo, que llamamos Nakoto, es un japons, y la pecera es de l.

Una vez me regal una plantita que muri en dos das. A un chico cmo quiere que le guste una planta? Esas cosas son para los grandes, no le parece, seorita?

Pero Nakoto tiene anteojos, los dientes muy afilados y los ojos muy largos; no me atrev a decrselo: lo que yo quera que me regalara era uno de los peces. Cualquiera me comprende. Ya haba oscurecido. Caminamos media cuadra cantando una cancin que desafinbamos o que no existe. Gervasio Palmo, frente a la puerta de la tintorera, busc las llaves en su bolsillo, tard en encontrarlas porque tena muchas.

Cuando abri la puerta, todos nos agolpamos y ninguno poda entrar, Gervasio Palmo impuso tranquilidad con su voz de trueno. Nakoto nos apart, encendi las luces de la casa, quitndose los anteojos. Entramos en una enorme sala que yo no conoca. Frente a una horma que pareca la montura de un caballo me detuve para mirar el lugar donde iban a planchar el traje de Estanislao.

Me desnudo? No respondi Gervasio, no se moleste. Se lo plancharemos puesto. Y la giba? Era la primera vez que yo oa esa palabra, pero por la conversacin me enter de lo que significaba ya ve que progreso en mi vocabulario. Tambin te la plancharemos respondi Gervasio, dndole una palmada sobre el hombro.

Estanislao se acomod sobre una mesa larga, como le orden Nakoto que estaba preparando las planchas. Un olor a amonaco, a diferentes cidos, me hicieron estornudar: me tap la boca, siguiendo sus enseanzas, seorita, con un pauelo, pero alguien me dijo "cochino", lo que me pareci de muy mala educacin.

Qu ejemplo para un chico! Nadie se rea, salvo Estanislao. Todos los hombres tropezaban con algo, con los muebles, con las puertas, con los tiles de trabajo, con ellos mismos.

Traan trapos hmedos, frascos, planchas. Aquello pareca, aunque usted no lo crea, una operacin quirrgica. Un hombre cay al suelo y me hizo una zancadilla que por poco me rompo el alma. Entonces, para m al menos, se termin la alegra.

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La Casa de Los Relojes - Ocampo

Some grotesque themes, as listed by Joyce Wegsll include, in part, dreams and nightmares; the thane of the double or of shattered, diminished personality; madness, obsessed personalities; the mixture of plant, animal and hunan elements; alien plant worlds, such as the jungle; and the mix of animate and inanimate qualities as in machines and automatons. Sivlina from the outset, this refrain becomes ever more out of place as events steadily turn to casz weirder and the worse: The narrator and his brother act as one character, have the same basically passive personality characteristics, and even fall in love with the same woman. On Being a Woman and a Poet [pp. In literary grotesques, the mixture of comedy and tragedy, or the horrible and the ludicrous. Email required Address never made public. A strange, frightening or fantastic event occurs, reported by an observer or participant, who gives no indication of his own feelings. Post on Jan views.

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